lunes, 16 de septiembre de 2013

Análisis de una de las evidencias

ANALISIS DE UNA DE LAS EVIDENCIAS


Habiendo adquirido una familiaridad previa con la historia del escándalo, en su riguroso orden cronológico tal y como se fueron desarrollando los acontecimientos, estamos ahora en mejores condiciones de poder intentar llevar a cabo un análisis sobre algunas evidencias del caso.

Empecemos primero con los documentos revelados por vez primera por el entonces Diputado Federal Enrique Jackson el Miércoles 21 de Junio del 2000. Algunos de éstos documentos, que muestran la triangulación de fondos utilizada para la canalización de recursos ilegales del extranjero hacia la campaña de Vicente Fox, se pueden apreciar con claridad en la portada de la revista PROCESO número 1374 del Domingo 2 de Marzo del 2003, reproducida con gran resolución en el siguiente archivo fotográfico.:




Hay un documento en el que debemos estar sumamente interesados. Es un cheque expedido sobre una cuenta de un banco de El Paso, Texas, la cuenta número 303-957-9 del banco “Bank of the West” (la portada de la revista dada arriba tiene que ser amplificada a su máxima resolución para poder apreciar mejor el detalle del cheque y de la cuenta que estaremos analizando):




Este número de cuenta aparece claramente en el margen inferior del cheque, seguido de inmediato de otro número que indica la cantidad de cheques ya expedida y entregada al cliente (y presumiblemente ya utilizados por el cliente) en el pedido del lote de cheques, o sea que se contaba ya con un mínimo de 259 cheques sobre dicha cuenta). Vámonos al extremo superior derecho del cheque, en donde encontraremos un número, el número ordinal del cheque que fué girado (cada cheque expedido tiene un número ordinal diferente de cuatro dígitos, empezando con el número 0001). Puesto que tenemos un número 0259 (no visible en la fotocopia del cheque, la cual sólo alcanza a mostrar los primeros dos dígitos - 02), la primera pregunta que nos debemos hacer es: ¿Para qué propósitos fueron utilizados los otros 258 cheques de dicha cuenta? Supongamos, concediendo el beneficio de la duda, que ésta cuenta fué utilizada por una simple “ama de casa” únicamente para fines honestos y legítimos. Sin embargo, obsérvese el monto por el cual fué expedido el cheque, ocho mil quinientos dólares. Este fué tan sólo uno de diez cheques expedidos el mismo día sobre la misma cuenta bancaria totalizando 85 mil dólares. Podemos ver otro de dichos cheques, el cheque 0260, en el recuadro “La ruta de los recursos” (fuente de información: nota publicada en EL UNIVERSAL online el 22 de Junio del 2000 bajo el encabezado “Documentan dinero foráneo a Fox, elaborada por Francisco Arroyo, Jesusa Cervantes y Jorge Herrera):




y no nos debe quedar absolutamente ninguna duda de que éstos dos cheques consecutivos, el cheque 0259 y el cheque 0260, fueron emitidos el mismo día (el Martes 4 de Abril del 2000), por la misma cantidad ($8,500 dólares U.S.), y ambos tenían exactamente el mismo beneficiario (el banco IXE Banco en México.) La conclusión lógica no puede ser otra más que el dinero a ser transferido de los E.E.U.U. a México fué dividido en cantidades más pequeñas para no despertar sospechas (en los Estados Unidos de Norteamérica existen leyes para dificultar el lavado del dinero proveniente de actividades ligadas del narcotráfico, bajo las cuales todos los cheques y transferencias monetarias superiores a los diez mil dólares deben ser reportados a las autoridades federales del Departamento del Tesoro.) El único propósito de “dividir” la cantidad total a ser transferida ése mismo día por el mismo propietario de dicha cuenta al mismo destinatario en cantidades más pequeñas fué para evitar exceder ése límite “mágico”, ése “tope” de diez mil dólares, que de inmediato hubiera alertado a las autoridades federales norteamericanas. En otras palabras, la estrategia utilizada para la transferencia de recursos monetarios de los E.E.U.U. a México sin “despertar sospechas” fué exactamente la misma que la estrategia utilizada por gente ligada a operaciones de “lavado de dinero” del narcotráfico. La conclusión es inevitable. Ahora vámonos al extremo superior izquierdo del cheque, en donde aparece el domicilio de la propietaria de la cuenta, Valeria Korrodi Ordaz. Este domicilio está dado en el condominio 12 de la calle Primavera 1536. Está situado dentro de un complejo de condominios de idéntica construcción. En la siguiente fotografía:




podemos ver claramente el condominio argumentado por la propietaria de la cuenta como su lugar de residencia. Hasta aquí no vemos nada anormal en lo que a la residencia en la cual decía estar viviendo Valeria Korrodi respecta. Excepto que Valeria Korrodi Ordaz, hasta donde es posible saberlo, no vivía en éste condominio cuando se empezaron a expedir los cheques citados sobre la cuenta ya mencionada en Bank of the West. Ella vivía en el número 7547 la calle Carlos Alonso del Real, situado a una distancia cercana en el fraccionamiento Rincones de San Marcos. Y es imposible que trate de negarlo, puesto que el domicilio de su verdadero lugar de residencia aparecía claramente como la Calle del Real 7547 en los directorios telefónicos del 2000 y del 2001, con el número telefónico 617-2407, el teléfono en el cual ella podía ser localizada. Pero entonces, si ella no vivía en la calle Primavera 1536 el día de la fecha en que fué expedido dicho cheque: 4 de Abril del 2000 (obsérvese que la fecha de expedición de dicho cheque al igual que los demás datos aparece claramente escrita a máquina, no a mano, lo cual es algo inusual, sobre todo tratándose de una chequera supuestamente utilizada para su uso personal por una simple ama de casa), ¿quiénes vivían entonces en dicho domicilio en el año 2000? Puesto que la cuenta bancaria en El Paso estaba abierta a su nombre, para la cual debió de haber presentado por lo menos su pasaporte y alguna otra credencial confiable (como la tarjeta de credencial de elector), no existe posibilidad alguna que otra persona que no fuera ella pudiera haber abierto en los E.E.U.U. dicha cuenta bancaria dando ése domicilio dentro de ése complejo de condominios. Las personas que estuvieron viviendo en Primavera 1536 en el año 2000 cuando se estaban efectuando las transferencias de fondos del extranjero para la campaña de Vicente Fox necesariamente eran personas que podían confiar plenamente en ella y en su esposo para las delicadas operaciones que se estaban llevando a cabo para favorecer al muy probable próximo Presidente de México.

Esta prueba documental nos ha dado material más que suficiente para confirmar la existencia de evidencias que presumen un presunto desvío de fondos del extranjero para la campaña presidencial de Vicente Fox. Pero dado el peso de la prueba y la gravedad de los señalamientos, entonces ¿por qué el Instituto Federal Electoral bajo la guía de José Woldenberg desde un principio desechó tan importante material que pudiera haber ameritado la imposición de una sanción fuerte a los responsables de tales ilícitos, siendo necesaria la intervención del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, casi forzando al IFE a hacer algo que aparentemente no quería hacer? ¿Fué un simple error humano craso? En tal caso, fué un error en el que incurrieron varias personas y no una sola, ya que el Presidente del Consejo Electoral del IFE, José Woldenberg, se tenía que apoyar sobre los consensos a los que llegara la mayoría del resto de los Consejeros Electorales del IFE para tomar cualquier curso de acción. ¿Hubo un intento subconsciente por quedar bien con el triunfador Vicente Fox (el IFE desechó las denuncias interpuestas por el PRI y el PRD después del triunfo de Vicente Fox, cuando era ya el virtual Presidente de México preparándose para tomar posesión de su cargo) con la esperanza de obtener de él alguna recompensa tiempo después por haberlo favorecido (como ocurrió en los tiempos de Carlos Salinas de Gortari, cuando la Comisión Nacional de Derechos Humanos se convirtió en una virtual agencia palera al servicio del mandatario que la creó, lo cual se volvió evidente en su comportamiento cuando estalló la rebelión armada del EZLN en el Estado de Chiapas, siendo denunciada por su servilismo como encubridora del gobierno por Amnistía Internacional, y pese a ello –o más bien, gracias a ello- varios Presidentes de la misma como Jorge Carpizo McGregor y Jorge Madrazo Cuéllar fueron recompensados con algunos de los más altos puestos dentro del gobierno federal a que pueda aspirar cualquier mexicano)? ¿O estaban temerosos José Woldenberg y los demás Consejeros Electorales de que la anulación del triunfo de Vicente Fox por las irregularidades incurridas por su equipo de campaña les pudiera voltear al pueblo de México en su contra acusándolos de ser los culpables de impedir que la alternancia política se pudiera dar en México, ocasionando de paso una ruptura fractal en el frágil sistema político mexicano?

Sin importar las razones, lo único cierto es que la explosión de la burbuja de los Amigos de Fox resultó ser algo que no se podía evitar, sólo se podía postponer, para desgracia y vergüenza de todos aquellos que pudieron haber hecho algo al respecto y en vez de ello callaron o se volvieron cómplices después del hecho. Y ésto es algo con lo que todos los involucrados tendrán que vivir por el resto de sus vidas.